Guiones escritos en Magia Estudio

Escribir o no escribir, he aquí la cuestión.

Una de las cuestiones más recurrentes al hablar de presentación pasa por la duda de si es mejor trabajar con un guión escrito o no hacerlo.

Parece que el planteamiento más sólido y repetido contempla que es mejor tener un guión escrito (algo que se repite en la mayoría de libros de magia que tratan el tema).

Personalmente mantengo ciertas reticencias sobre el guión escrito al estilo teatral (es decir, tener todo el speech en papel y recitarlo ante público). Tengo que aceptar, eso sí, que cuando todo se hace bien y se escribe con conocimiento de causa, funciona mejor que cualquier otro método. El problema está ahí, al escribirlo…

Como contar con un guión escrito puede ser de enorme ayuda para muchos magos, voy a proponerte algunos temas a tener en cuenta:

Lo que funciona en papel no tiene necesariamente que tener el mismo éxito al ser recitado. El lenguaje y construcciones sintácticas son muy distintas en papel a cuando ocurren en una conversación real. La diferencia entre un buen guión de cine y uno malo, radica (entre otras muchas cosas) en esto. Si quieres ver a alguien que controla del tema, aprovechar para descubrir la filmografía de Nacho Vigalondo.

Si te centras en escribir bien los guiones probablemente te alejes de tu forma natural de hablar y expresarte, lo que “acartonará” tu magia sin posibilidad de arreglo.

Escribir es un arte que requiere tanto o más ensayo que la magia. Si quieres escribir tus guiones dedica tiempo a entender el lenguaje que deberías utilizar. Al buen mago no se le distingue si tiene guión o no.

Los monologuistas cuentan con guiones escritos y detallados a la saciedad y, aún así, consiguen que su lenguaje sea directo y similar al que utilizarían improvisando.

Cuidado con el soniquete. Si ya es malo escribir sin tener claro que el texto va a ser recitado, peor es utilizar un tono de voz que demuestre que estás hablando de memoria. No hay nada que haga perder más frescura. Aprende a decir las cosas con el mismo tono que utilizarías en la vida real (con las salvedades escénicas necesarias, claro).

No te olvides de interactuar. Como dedicamos tanto tiempo a escribir, después nos fastidia que nos interrumpan y queremos volver rápido al texto. ¡ERROR! El texto está siempre supeditado a la situación. Fluye con las reacciones y abandona el guión sabiendo que no hay problema en recuperarlo a posteriori.

¿Escribes tus guiones? ¿Qué método utilizas?

Ricardo Sánchez.

 

 

 

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