Magialdia 2016

Eden y yo vamos a muchos congresos y encuentros a lo largo del año pero sólo hay uno que no nos permitimos perdernos. Vitoria es una cita obligada que marca el inicio de un nuevo curso mágico.

Como todos los años nos apostamos en la feria mágica con nuestras novedades y libros de Mystica. Gracias a todos por vuestras visitas y apoyo. Nos dais muchísima energía. El buen rollo de la feria es un evento en sí mismo, con los verdaderos cracks de Undermagic y mano a mano con nuestro amigo estrenando su condición de dealer: Dani Collado. El que piense que hay competencia entre tiendas debería pasarse por la feria en un rato muerto y ver que somos todos una piña trabajando por ayudar a crecer la magia.

Podría hablarte de las galas, conferencias y la brutalmente perfecta organización pero, sobre todo, voy a dedicar tiempo a contarte cómo se siente uno en Fournier Town. 

Primero, un repaso cortito a la “vida oficial del congreso”. Vivimos una conferencia de Gabi Pareras que duele de lo buena que es. Deberíamos tener un cartel a la puerta con un aviso: No entres si no quieres tener que replantearte toda tu magia de aquí a una hora. Jaime Figueroa y Clotilde fueron uno de los momentos álgidos del congreso, Radagast presentó con maestría (aunque hubiera un delfín con bigote mirando desde el fondo); Shimpei me hizo entender mejor la potencial unión de magia y música. El Tío Cigueño (AKA Joaquín Matas) cerraron el congreso por todo lo alto con una “sencilla” rutina de cubiletes. Y todo el resto de artistas y conferenciantes engrandecieron la magia.

Sin embargo, para mí, la verdadera “mandanga” ocurre en los descansos, en las cenas, en los bares y, como lugar de peregrinación, en el Mario´s. Este local algún día aparecerá en los libros de historia de la magia. Viejos y nuevos amigos, maestros, magia a patadas, gintonics… y todo lloviendo sin parar. Todos los años me vuelvo con la certeza de que contamos con los mejores magos del mundo y de que tengo unos amigos que son gigantes en todos los sentidos. La magia que se destila en una noche de Vitoria da para trabajar un año entero. Es el momento en el que se comparte, aprende y uno se divierte a toneladas. No os voy a enumerar porque sois muchos y muy buenos.

Magialdia es un paréntesis de la vida que deberíamos disfrutar todos los años. Mi único propósito para el año que viene es inscribirme pronto y dejar de que me toquen los asientos, de una vez por todas, en las esquinas más alejadas de los teatros… espero poder cumplirlo.

También me vengo cargado de ideas… pero todo a su tiempo.

 

Deja un comentario