Déjame soñar… o el imposible sobre papel

Al tener una tienda de magia me encuentro lidiando día a día con anuncios de productos y vídeos completamente irreales, que crean unas condiciones inasumibles y mienten directamente al explicar las bondades que ofrecen. Esto es así y, desde la tienda siempre trato de contrastarlo con la honestidad de nuestras descripciones… pero este artículo no va de tiendas ni mucho menos. Sólo es una introducción necesaria (y con cierto componente publicitario) para lo que te quiero contar.

Como repito mucho últimamente me encanta leer revistas antiguas de magia y llevo varias a la vez. Hay revistas que tienen anuncios y otras que no los tienen… a mí me gustan las que sí. En Sphinx (se repite varios meses), me encuentro este anuncio de Abbots que me encanta. Míralo… es una belleza. Una página completa de un juego de cuerda rota y recompuesta.

 

Ya te digo que hay muchas veces que encuentro milagros sobre papel pero, por algún motivo, este se me ha quedado grabado. Creo que tiene que ver con que pidan al lector activamente que se fije en las imágenes para ver la potencia del efecto. Tres dibujos caricaturescos que venden una ilusión que exige más imaginación de la que uno puede arramplar sin esfuerzo. Leo el efecto y las condiciones, fantásticas y sin nada que se le pueda echar en cara. Un juego perfecto. En la realidad seguro que no va a ser así. El método verdadero será algo ordinario y no muy práctico porque de lo contrario se habría convertido en el método más habitual. Y encima en un efecto tan común como la cuerda rota y recompuesta. Pero no me importa. No quiero saberlo. Quiero soñar con que la cuerda de Abbots es un milagro.

A estas alturas, sin que suene arrogante, es complicado encontrar un juego que me engañe y me atraiga por el misterio irreemplazable de haber vivido el imposible. Por suerte, de alguna manera, a través estos anuncios consigo sentirlo de forma indirecta. Aunque muchas veces detecto los problemas que se intuyen detrás de la publicidad (que esconden métodos farragosos, extraños o poco prácticos), en otras ocasiones me invade la ilusión de creer en lo que me cuentan. Me imagino realmente ver una cuerda rota y recompuesta con las condiciones prometidas. Me veo impactado y sorprendido… y me encanta. 

Los magos olvidamos el impacto de lo que hacemos porque no podemos ocupar las dos posiciones al mismo tiempo. Ya no podemos estar al otro lado del telón pero necesitamos mantener la expectativa de dar con el imposible. A mí, estos anuncios me sirven para no renunciar a encontrar algo mejor, a descubrir métodos que se acerquen al ideal. A no contentarme con el «esto ya engaña». Yo quiero inventar mi cuerda rota de Abbots pero con cartas, monedas (y cuerdas, claro).

Quiero seguir soñado con que la cuerda de Abbots es real para pensar que todavía queda mucho por descubrir.

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