La técnica en la magia como arma de doble filo

Trabajar frente al mostrador de Magia Estudio me permite ver mucha más magia de la que hubiera imaginado, tanto de visitantes como en las constantes indagaciones para encontrar nuevos productos de calidad. Todo ello me lleva a pensar más en mi magia y en la magia en general.

Desde hace meses vengo dándole vueltas al concepto de la técnica, en este caso entendida únicamente en el plano digital. Creo que apenas he visto un par de casos en que los manejos técnicos pasen constantemente desapercibidos tal y como si se tratasen de acciones corrientes carentes de la trampa interna. Por un lado creo que la técnica cuando se entiende de este modo puede impregnar completamente un efecto de magia y estar presente sin que suponga obstáculo. Sin embargo, la inmensa mayoría de las veces termina trascendiendo a la vida externa y empañando la sensación mágica.

Yo entiendo la técnica como un contador al estilo de las barras de vidas de los personajes de los videojuegos. Cada técnica que sobrepase mímimamente la barrera de la vida interna (osea, modifique el movimiento natural de las manos, gestualidad, conlleve acciones extra o coberturas de charlas) baja esta barra. Cuando se juntan varias de estas bajadas en un juego de magia, éste pierde su capacidad real de generar una experiencia memorable. El malabar interno del efecto supura y huele.

Esto me hace pensar que una buena estructura es la que divide las técnicas hasta llevarlas a la mínima expresión sin que se merme la potencia mágica. Todo partiendo de una técnica depurada en la que los manejos utilizados sean certeros directos e invisibles. La técnica debe ser el disparo de un francotirador: mesurado, templado y al objetivo. Un par de disparos fuera de objetivo y la presa huye.

Veo este error sobre todo en enseñadas, sobre exposiciones, intentos de claridad que, en el fondo, emborronan la limpieza del efecto.

¿Por qué la carta hogareña de Carlyle siendo un juego duro técnicamente funciona mejor a nivel de trampa que muchos otros juegos de paquetitos más sencillos? Probablemente un empalme en el momento adecuado esté mucho más cubierto que tres elmsleys seguidas, independientemente de lo complejo que nos pueda parecer el empalme.

Obsérvate en el espejo con imparcialidad y pregúntate en qué momentos la técnica condiciona tus movimientos, gestos y vida externa. ¿Cuántas veces puede ocurrir esto en un juego de dos minutos? ¿Una? ¿Dos como mucho?

Pregúntate si tus estructuras son disparos de francotirador o ráfagas de metralleta.

Aquí tienes un ejemplo de un juego técnicamente exigente pero hecho por un tirador experto como Carney.

Yo otro juego de Joshua Jay en el que podemos ver cómo elige poco manejo técnico (no quiere decir que sea sencillo) pero separado y en el momento que tiene que ser.

Visita los libros de nuestra tienda para encontrar toda la técnica y teoría que te ayudará a crecer como mago:

Haz Click Aquí

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.