Lo importante en la magia no es el espectador. Eres tú.

Seguimos dando caña al Campus Mágico Intensivo que estamos organizando en Magia Estudio con Fernando Figueras.

Como introducción al contenido Fernando nos ha regalado este artículo tan revelador y que ya puede ayudarte a mejorar lo que haces.

Desde hace ya un buen puñado de años llevo defendiendo un contra-dogma:

  • Lo importante en la magia no es el espectador. Eres tú.

Vayamos por partes.

Para empezar yo trabajo planteándome un modelo de comunicación muy concreto:

Artista → Obra → Espectador

En él planteo que el artista nunca se comunica directamente con su público, sino que lo hace a través de su obra.

Por muy pulida que esté la experiencia que planteamos al espectador y por muy claro que sea el canal, como la intención artística (conjunto de decisiones personales) no esté meditada, trabajada, elaborada y honesta con uno mismo, el resultado será un público que recibe una nada muy nítida.

Si puntualizamos mucho te diré que yo no trabajo con ninguno de estos tres componentes (Artista, Obra, Espectador) sino con las flechas que los unen, que son los canales de comunicación:

  • Primera flecha: “Por qué hago lo que hago”, “qué quiero mostrar”…
  • Segunda flecha: “Cómo llego mejor a mi público”, “Qué público me interesa más”…

Ambas son sumamente importantes (así como los componentes), pero creo que habitualmente hay más énfasis en la segunda y ya hay mucha gente que habla mucho y muy bien de ella.

Tampoco estoy planteando nada tan loco.

Uno de los modelos de marketing contemporáneo más popular es el Golden Circle de Simon Sinek: “La gente no compra lo que haces, compra el por qué lo haces”.

Lo desarrolla en su libro “Start with WHY”.

Y en él ordena las prioridades de entender, crear y comunicar tu producto/obra desde un orden inverso al clásico:

QUÉ: ¿Qué hacemos y vendemos?

Último paso a tener en cuenta y el que solemos tener más claro.

CÓMO: ¿Qué nos hace especiales y únicos?

POR QUÉ: Nuestra causa, propósito o creencia.

Es la razón de que hagamos lo que hacemos.

Pocas empresas tienen bien claro este punto, dice Sinek.

Y pocos magos, creo yo.

Todas las frases que oigáis de “tú hazlo así que esto funciona”, “tú haz esto que al público le encanta”, tomadlas con precaución porque puede que acabéis, como tantos otros, haciendo lo que creéis que se espera de vosotros en vez de disfrutar, explorar y crecer.

Y tú… ¿Por qué haces lo que haces de la forma en que lo haces?

Y… ¿Hay alguna otra manera de hacerlo que conecte mejor con quien eres?

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