McMenú gigante

Hay una idea que lleva mucho tiempo rondándome y creo que, poco a poco, voy siendo capaz de formular. La magia se construye a partir de muchos componentes (estructura, técnica, cobertura…) pero hay uno de ellos que me divierte especialmente: la presentación. A través de la presentación podemos conseguir que un buen efecto se afiance en la memoria o llevar a los espectadores de viaje a mundos imposibles o recuerdos perdidos.

Hay una teoría económica que propone cobrar a cada usuario lo máximo que esté dispuesto a pagar por un producto. Por eso existe el menú grande en McDonalds, porque hay gente que está dispuesta a pagar más por (casi) lo mismo. En la presentación se puede aplicar un principio similar: intentar dar a cada espectador lo que quiere.
Tenemos un efecto y una idea de presentación (creo que la presentación debería formar parte del proceso creativo desde el principio). Ahora se nos abre un abanico de posibilidades para decidir exactamente qué queremos decir. Si sólo tuviésemos un espectador y, además, lo conociésemos bien, podríamos adaptar la charla a sus inquietudes, intereses, nivel cultural… pero normalmente contamos con un espectro variado de espectadores, cada uno “de su padre y de su madre.” Esto hace que una charla muy simple pueda ser banal para un tipo de público y otra demasiado profunda, aburrida para otros.

Nos encontramos con que, siguiendo un criterio que los economistas llevan utilizando (para sacarnos todo lo posible) desde hace años, deberíamos buscar el modo de que un espectador pudiera ver un Happy Meal, otro un McMenú normal y otro, más exigente y McMenú Gigante con postre. Esto es posible si intentamos trabajar la presentación por capas.
Tenemos que contar con una buena capa base (un efecto potente y una premisa atractiva) que pueda interesar a todos los presentes. Esto es fundamental, los cimientos, el núcleo, la conditio sine qua non… sin un buen efecto, con su gancho emocional correspondiente, no tenemos nada.
Después llega la parte divertida: añadir capas. Podemos acumular pequeñas referencias, conceptos o ideas que resulten interesantes para espectadores que busquen una experiencia un poco más completa en la magia e, incluso, capas superiores en las que decidamos añadir referencias que requieran algún tipo de especialización por parte de los espectadores. Guiños internos que ayuden a que algunas personas se sientan más identificadas por tratar detalles de forma específica. Si hablamos de historia, podemos hacer referencia a un personaje concreto poco conocido para el público general pero que agradecerán enormemente los espectadores que lo conozcan.

Hay una precaución fundamental que no puede olvidarse en ningún momento. Las capas superiores no pueden, jamás, oscurecer las inferiores. Es más, a medida que ascendemos en las capas, las intromisiones deben ser más pequeñas. Estos añadidos nunca pueden ser un estorbo para los espectadores a los que no les interesen. No hay nada peor que escuchar a un mago hablar durante varios minutos de algo que no nos interesa, por bueno que sea el efecto.

Es complicado desarrollar mucho más este concepto por escrito, ya que cada juego y cada mago es un mundo pero creo que abre la puerta a trabajar en presentaciones más ricas y atractivas para todos.
Espero que os divirtáis jugando con las capas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.