El ritmo y la claridad en la magia

Hay cosas que pueden cambiar absolutamente la experiencia mágica. El ritmo es, con casi total seguridad, una de las más importantes. En este artículo me voy a limitar a uno de sus aspectos concretos (aunque se puede aplicar a otros): el movimiento de las manos y la ejecución de técnicas.

Es normal que, al empezar a hacer magia, nos aceleremos más de la cuenta y galopemos por secuencias de cortes, mezclas y técnicas en una huida constante. Probablemente se deba a una mezcla de nerviosismo y de la falta de entender los objetivos reales de lo que vamos a hacer.

Un buen ejemplo de aceleración ocurre a la hora de controlar una carta. En lugar de hacer muchas mezclas y cortes falsos a toda velocidad (algo que ocurre al principio, cuando tememos que el espectador sea capaz de descubrir que hacemos una trampa), es mejor optar por un procedimiento sencillo y directo que se pueda solventar suavemente en un par de acciones que resulten claras para el espectador.

Uno de los grandes problemas del ritmo acelerado y la sobrecarga de acciones es la pérdida de claridad. En un control se puede observar perfectamente la diferencia entre perder una carta y marear a un espectador.

Prueba a grabarte haciendo magia en condiciones reales y estudia en qué momentos te mueves demasiado rápido o hay saltos bruscos de ritmo. Eso te ayudará a a detectar los momentos que sobran y en los que debes relajarte para hacer que los espectadores tengan una visión más fluida y cómoda del truco.

Piensa que el objetivo principal de la magia es la claridad y que la velocidad, ritmo y cantidad de acciones deben ir dirigidas siempre hacia ese objetivo. Como bien decía Dai Vernon «Confusion isn´t magic» La confusión no es magia.

Esto, por supuesto, no choca con hacer magia ágilmente al estilo de Dani DaOrtiz, Lennart Green o Bill Malone. Ellos trabajan mucho para conjugar un ritmo rápido con la comodidad del espectador.

Otro problema se encuentra en lo contrario, hacer magia tan despacio que resulte aburrido… seguro que conoces ejemplos de esto. Juegos que hacen que los espectadores desconecten para pensar en sus cosas.

‘Aquí puedes ver un vídeo de Bill Malone haciendo su genial magia con una velocidad rápida pero un ritmo perfecto, sin acelerones, saltos y con las pausas y momentos necesarios para que el espectador sienta la magia. Claridad al poder.

 

 

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